ANTENA 7 - LAS LAJITAS - ANTA - SALTA
Bajaj-MotoDrive recibió el sello "Hecho en México" por el Gobierno federal, al comprometer 145 millones de dólares de inversión para la nueva planta en el Estado de México que triplicará el ensamble de motocicletas de la firma india y la incursión de la austriaca KTM.
La marca india Bajaj es la tercera comercializadora de motocicletas en México, que desde hace 8 años ensambla las unidades en territorio mexicano con piezas de importación. Pero bajo el impulso de la industrialización y el relanzamiento del sello "Hecho en México", se busca el fortalecimiento de las cadenas productivas y la llegada de nuevas inversiones, destacó Salomón Rosas, director general de Competitividad y Competencia de la Secretaría de Economía.
"Hay un compromiso de inversión de la empresa para los próximos años, también un anuncio de una nueva planta, de crecimiento. Esto va a generar más empleos", comentó el funcionario.
Tras el compromiso, la compañía invertirá 145 millones de dólares en la construcción de una nueva planta ubicada en San Cayetano, donde el grupo prevé pasar de una capacidad de ensamblaje actual de 200,000 unidades anuales a alcanzar las 500,000 motocicletas al año en un horizonte de cuatro años, informó Esteban Floreán, director de planta de la compañía.
MotoDrive realizará el ensamblaje local para KTM (que próximamente se integrará) y Bajaj.
Respecto a los modelos de KTM, en México se producirán las unidades que van desde los 200 hasta los 390 centímetros cúbicos, considerados los de mayor volumen de ventas en el mercado nacional. Las motocicletas de mayor cilindraje continuarán importándose directamente desde Austria.
Esta sinergia surge a raíz de la adquisición de KTM por parte del grupo indio Bajaj. Tras ganar la licitación para la manufactura en territorio nacional, la planta operará bajo una distribución proyectada del 90% para productos Bajaj y 10% para KTM.
Olaf Sarabia, CEO de MotoDrive, precisó que recibir el sello "Hecho en México" representa un gran proyecto y un esfuerzo para fortalecer y reconocer lo que se produce en el país, en el que existe el compromiso de sustituir importaciones de piezas de las motocicletas y desarrollar proveedores nacionales.
"Para nosotros, el ser parte de este gran proyecto significa mucho más que aportar un distintivo. Significa asumir el compromiso de seguir trabajando bajo principios de calidad, seguridad, productividad y confiabilidad, así como demostrar que en México, tenemos el talento y la capacidad para conseguir productos que cumplen con estándares de clase mundial", resaltó.
El proyecto contempla una importante reactivación económica y laboral para la región de San Cayetano, dijo, pues se proyecta la creación inicial de 200 empleos directos, con planes de sumar hasta 500 plazas adicionales conforme el volumen de ventas alcance las metas estimadas.
La firma trabaja de la mano con ingenieros locales para sustituir componentes traídos de India por proveeduría 100% mexicana, avanzando desde tornillería y paradores laterales hasta el desarrollo del frame (marco o chasis) de las motocicletas.
El objetivo de la compañía es afianzar el sello "Hecho en México", descartando traer empresas de proveeduría desde India y apostando por el desarrollo de la cadena de suministro nacional.
A pesar de la magnitud de la planta, la producción estará destinada exclusivamente al consumo nacional. La empresa descartó planes inmediatos de exportación hacia Estados Unidos o Latinoamérica. "Las motos están diseñadas para el mercado mexicano. Para abastecer a Estados Unidos tendríamos que adaptar componentes para cumplir con sus especificaciones normativas, y el resto de Latinoamérica opera con sus propios distribuidores. Nuestro compromiso con Bajaj y KTM es exclusivo para México", señaló el director de la planta.
Actualmente, la firma comercializa un promedio de 18,000 motocicletas mensuales. Con la puesta en marcha de la primera fase de expansión, proyectan aumentar las ventas mensuales a 20,800 unidades (aproximadamente 225,000 al año), para posteriormente escalar de forma gradual hasta la meta de medio millón de unidades al año en su punto máximo de producción.
Barbara Botello, responsable del Plan Marca Nacional "Hecho en México", comentó que portar el distintivo no se traduce en una campaña de publicidad sino en una política pública para fortalecer el desarrollo económico.